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Peladillas de Casinos: almendras gourmet

Para localizar el origen de las peladillas, debemos retroceder mucho en la historia. Podríamos considerar como las primeras peladillas a las que se servían en la Antigua Grecia, con una salvedad. En esta época todavía no se conocía el azúcar, por lo que la almendra se bañaba con miel y harina.

La primera receta de las peladillas se atribuye a un cocinero llamado Dragatus Romana. Se cree que la primera vez que elaboró este dulce fue para un bautizo. Por lo que, durante muchos años, este dulce fue típico de estas celebraciones. Tradición que trascendió hasta no hace mucho.

Este dulce, que en origen parecía estar destinado a los bautizos, evolucionó y se hizo presente en otro tipo de celebraciones, como, por ejemplo, las bodas. 

En la Antigua Roma, también encontramos este dulce. En este caso, las embarazas eran las principales consumidoras, ya que se consideraba un alimento con importantes beneficios digestivos.

Estos orígenes de las peladillas hicieron que este dulce se relacionara con la prosperidad, abundancia y fertilidad, por lo que pasó a ser un obsequio típico para los invitados de las bodas.

En el siglo XVII, las peladillas, tal y como las conocemos hoy en día, pasan a ser uno de los dulces más populares de la nobleza. Se trataba de un dulce al que no toda la población tenía acceso, debido al alto precio de la almendra. Especialmente en Francia, donde Luis XVI solía ofrecer peladillas a sus invitados en vasos de oro.

Las famosas peladillas de Casinos 

Actualmente, las peladillas de Casinos son las más famosas de nuestra geografía, puesto que cuentan, además, con un importante reconocimiento internacional. La tradición en los procesos productivos y una cuidada elaboración han conseguido que gracias a sus peladillas y turrones esta población del interior de la Comunidad Valenciana sea considerada como uno de los pueblos más dulces de España y, sin lugar a dudas, “El Pueblo de las Peladillas”.

Este dulce llegó a Casinos de la mano de Manuel Jarrín, de origen gallego y bisabuelo del maestro Joaquín Espinosa, quien continuó la tradición. Aportó a la vez nuevos tipos de sabores o coberturas a las peladillas tradicionales y mantuvo en todo momento una elaboración artesanal.

Peladillas y Turrones Chimo utiliza para la elaboración de todos sus productos materias primas de primera calidad, que unidas a las mas cuidadas elaboraciones dan como resultado unos dulces de una calidad capaz de satisfacer los paladares más exigentes. Comprar peladillas en Turrones Chimo es comprar un producto de la más alta calidad, un producto gourmet.

Cada día son más los novios que recuperan esta antigua tradición de regalar peladillas a sus invitados y amplían la estacionalidad de este exquisito dulce al no limitarlo solo a la época navideña.

 

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